Los discos externos son dispositivos que se transportan, y las caídas son una de las causas más frecuentes de falla mecánica. El resultado depende de varios factores: si el disco estaba funcionando en el momento del golpe, la altura de la caída, la superficie sobre la que cayó y el modelo específico del disco.
Por qué el estado del disco en el momento de la caída es crítico
Un disco rígido en funcionamiento tiene los platos girando a entre 5.400 y 7.200 RPM y los cabezales flotando sobre ellos a nanómetros de distancia. Un impacto en ese estado puede hacer que los cabezales toquen los platos —lo que se llama head crash— rayando la superficie magnética y destruyendo los datos en esa zona de forma permanente.
Un disco apagado en el momento de la caída tiene los cabezales en posición de reposo, fuera de los platos. El riesgo es menor, aunque igualmente pueden producirse daños mecánicos internos dependiendo de la fuerza del impacto.
Síntomas que pueden aparecer después de la caída
- El disco ya no aparece en la PC
- El disco aparece pero hace clic, golpes o ruidos inusuales
- El disco aparece pero está muy lento o se desconecta solo
- El disco funciona aparentemente normal (el daño puede ser interno y no inmediatamente visible)
El cuarto caso es el más peligroso: un disco que parece funcionar después de una caída puede estar operando con cabezales desalineados o con daño incipiente en los platos. Seguir usándolo aumenta el riesgo de falla completa.
Qué NO hacer después de una caída
- No encenderlo repetidamente para “ver si funciona”. Cada arranque con daño interno agrava la situación.
- No golpearlo ni sacudirlo para que “arranque”.
- No abrirlo fuera de sala limpia. El interior de un disco es un ambiente controlado: una partícula de polvo puede destruir los platos.
- No usar software de recuperación si el disco hace ruidos. El problema es físico, no lógico.
Qué hacer
Apagar el disco si está encendido, desconectarlo y no volver a intentar usarlo. Si los datos son importantes, la única opción segura es el diagnóstico en laboratorio, donde se puede evaluar el estado de los cabezales y los platos antes de cualquier procedimiento.
En muchos casos de caída, los datos son completamente recuperables si no se tomaron acciones que empeoraron el daño inicial.
